Cómo SECAR Lavanda: 5 Métodos que de verdad funcionan

Secar lavanda

El aroma de la lavanda es único.

Y claro, tú quieres conservarlo TODO el año.

Normal, y para ello nada mejor que secar la lavanda, conservando toda su esencia y su aroma.

El proceso no es demasiado complicado, pero hay algunos detalles que debes conocer para evitar problemas innecesarios.

Pues escucha, has llegado al sitio perfecto, porque en este artículo de Gracias Naturaleza te explico los 5 mejores métodos para secar lavanda paso a paso.

Así que sin más dilación, ¡vamos al lío!

¿Cómo secar lavanda? Mira estos 5 métodos útiles

Existen 5 métodos diferentes para secar lavanda: usando «el método tradicional», con un ventilador, al sol, con deshidratador o en el horno. Cada método tiene sus ventajas y desventajas. Por ejemplo, con el método tradicional se conservan mejor los aceites esenciales de las flores.

Y por eso «el método tradicional» es mi preferido para secar lavanda. 🙂

Más que nada porque así tus flores secas de lavanda conservarán su preciado y maravilloso olor (junto a sus características medicinales).

Pero escucha… hay otras opciones de secado, y yo te las explico aquí abajo

Así podrás elegir tú mismo el procedimiento que más te convenga.

Método 1 – Secar lavanda en casa al modo tradicional

Si sigues el método tradicional seguro que aciertas, tu lavanda conservará íntegros sus aceites y todo su aroma y color.

Para ello solo necesitarás lavanda, una cuerda para atar y unas tijeras de podar bien afiladas y desinfectadas.

Método 1 - Secar lavanda en casa al modo tradicional con cuerdas y tijeras
Estas son las herramientas necesarias para secar lavanda. Bastante sencillo, ¿verdad?

Este es el procedimiento para secar lavanda paso a paso:

  1. Corta las inflorescencias de lavanda con sus tallos, lo más cerca de las hojas que puedas. Lo ideal que los tallos midan al menos 15 centímetros.
  2. Haz manojos no demasiado grandes, lo que te quepa en una mano es suficiente.
  3. Ata cada manojo por el extremo de los tallos, con una cuerda o con una goma, de forma que los tallos queden apretados y no se suelten.
  4. Busca un lugar seco y bien aireado, que no dé el sol directamente, y aún mejor si el sitio es oscuro.
  5. Cuelga cada manojo con las inflorescencias hacia abajo.
  6. Deja que se seque durante 1 o 2 semanas. El tiempo exacto dependerá de la humedad ambiental y del clima.
  7. Asegurate de que las flores están bien secas.
  8. Almacena las flores secas.

Y claro, un lugar apropiado para el secado también es fundamental.

¡Elígelo bien!

Puede ser en el interior o en el exterior (en una terraza), en cualquier caso tiene que ser un sitio sin sol.

Secado de lavanda en un ático
Aquí se está secando la lavanda en un ático, que suelen estar bastante bien para este tipo de tareas porque no hay mucha luz y a la vez son sitios secos y bien ventilados.

¿Por qué? Pues porque el sol se comerá el color de las flores… sí, quedarán de un tono lila clarito, casi grisáceo.

Si el clima donde vives es húmedo es preferible que seques la lavanda en el interior. Elige una habitación seca y bien ventilada, y a ser posible oscura.

Método 2 – Secar lavanda con un ventilador

Si tienes una gran cantidad de lavanda a secar o si quieres acelerar el proceso de secado, te puedes ayudar de un ventilador.

Sigue los pasos tal como te he explicado, y en la habitación donde se está secando tu lavanda refuerza el aireado con un ventilador.

Ojo, ten la precaución de no apuntar con el ventilador a los manojos, se soltarían gran cantidad de flores y se estropearía todo el proceso.

Es mejor apuntar el aire a los lados y por debajo de los manojos, para ir eliminando poco a poco la humedad de su entorno.

Método 3 – Secar lavanda al sol

Ya tienes tus manojos de lavanda cortados.

Extiéndelos sobre una superficie de madera, con cuidado de que los tallos no queden amontonados para que el sol les dé a todos por igual.

Tallos y flores de lavanda secándose al sol

Y colócalos en un lugar donde dé directamente el sol, interior o exterior da igual, pero que sea un sol intenso y cuantas más horas mejor.

De esta forma se secarán antes que con el método tradicional (en menos de 1 semana), pero… siento decirte que tus bonitas flores moradas perderán el color.

Sí, quedarán de un color lila clarito, que tampoco está mal.

Método 4 – Secar lavanda en deshidratador

Para secar lavanda y otras hierbas aromáticas también te puedes ayudar de un deshidratador.

El método es rápido. Solo tienes que colocar los tallos de lavanda extendidos en la bandeja del deshidratador.

Secar lavanda en deshidratador
Este tipo de aparatos son super útiles en el mundo de la gastronomía, y resulta que también sirven para asistir en el secado de la lavanda.

Y, ¡atención!, procura que la temperatura no pase de 40 ºC.

Este detallito es fundamental.

Verás, con temperaturas elevadas los aceites esenciales que son volátiles se evaporarán sin remedio, y la lavanda perderá todas sus propiedades beneficiosas incluido su maravilloso aroma.

Así que cuidado con la temperatura.

Método 5 – Secar lavanda en horno

Otro instrumento de utilidad para secar lavanda es el horno.

También es más rápido que el secado al aire.

Tienes que colocar los manojos de lavanda en la bandeja del horno recubierta de papel de horno o de papel pergamino, de forma que los tallos no estén demasiado apretujadas ni amontonadas, para que el secado sea uniforme.

Igual que con el deshidratador y por el mismo motivo tienes que vigilar la temperatura, que no pase de 40 ºC.

Además, deja la puerta del horno entreabierta durante todo el proceso.

Conservación de las flores secas de lavanda

Para comprobar que tus flores de lavanda ya están completamente secas solo te hará falta rozar un poquito el manojo… Si ya están secas, las flores se desprenden solas.

Es vital que no queden restos de humedad en las flores.

De esta forma no se formará moho más adelante.

Desprende las flores de los tallos y para almacenarlas tienes 2 buenas opciones:

  1. En frascos de cristal con cierre hermético. Guarda el frasco en un lugar fresco y oscuro, así tendrás las flores disponibles para todo el año.
  2. En saquitos de tela para perfumar cajones y armarios. Los saquitos pueden ser de organza, algodón o lino (siempre tejidos naturales).

Otra opción es conservar los manojos tal cual, esto es, sin separar las flores. Puedes utilizarlos para arreglos y decoraciones florales.

Conservación de las flores secas de lavanda en bolsitas de tela
Mi opción preferida y la que yo uso siempre son los saquitos de tela.

Y mucho cuidado…

En el caso de que quieras preparar coronas de lavanda (que por cierto quedan preciosas), te recomiendo que entrelaces los tallos frescos. Así, al manipular los tallos para formar la corona no perderás tantas flores.

Luego, dejas secar a la sombra la corona ya confeccionada, y quedará impresionante por su aroma y por su color.

Dicho esto, la pregunta es:

¿Cuándo recolectar lavanda exactamente?

Parecerá tontería, pero NO LO ES.

El momento de recolectar la lavanda para su secado tiene su importancia.

Y es que no en todos momentos la concentración de aceites esenciales es la misma.

La planta tiene sus ritmos, y hay que aprovechar cuando la concentración de aceites es máxima.

¿Cuándo recolectar lavanda exactamente?

Por un lado la mejor época para recolectar lavanda es cuando las flores comienzan a abrirse pero no todas las flores del tallo están abiertas por completo (solo 1 o 2 flores). Esto suele ser en julio y en agosto.

Un truquillo: Si vas a usar tu lavanda recolectada para arreglos florales, te recomiendo que adelantes un poquito la cosecha. Mejor cuando los capullos estén carnosos y no hayan comenzado a abrirse, de esta forma están más firmemente pegados al tallo y se desprenderán menos cuando los manejes.

Vale, ¿pero qué momento del día es más propicio?

Algunos dicen que hay que esperar a que se haya secado el rocío de la mañana, para evitar humedades y así.

Pero lo cierto, es que por el ritmo biológico de la planta es a primera hora de la mañana cuando las flores se abren, enviando poderosas señales a los polinizadores. Es en estos momentos cuando la concentración de aceites esenciales es máxima y su aroma poderoso.

Para mí, es mi opción preferida.

La humedad ya la controlo después en el proceso de secado.

Con mucha frecuencia la recolección de lavanda se hace a la vez que podas la planta (poda de cosecha).

Para saber todo sobre la poda de la lavanda echa un ojo a mi artículo: ¿Cómo y cuándo podar lavanda?

De esta forma mantienes tu planta de lavanda sana y vigorosa, y favoreces su ramificación.

¿Qué tipo o especie de lavanda es mejor utilizar para secar?

Para cultivar tu propia lavanda en casa, echa un ojo a mis artículos Plantar lavanda en huerto o en maceta y Reproducir lavanda por esquejes. Verás cómo te son de gran utilidad.

La cuestión es…

¿Qué tipo de lavanda utilizar?

Pues mira, es una pregunta acertada porque resulta que la Lavandula es un género de plantas que comprende más de 60 especies conocidas.

Impresionante, ¿verdad?

Para secar lavanda al sol hace falta disponer de un buen lugar

Aunque tienen una base común, no todas las especies tienen las mismas propiedades.

Algunas destacan precisamente en su concentración de aceites esenciales, lo que las hace más deseadas para su utilización en perfumería y en la industria cosmética.

En la práctica, son 10 o 12 especies las que más destacan, entre ellas están:

  1. Lavandula angustifolia o lavanda inglesa. Es la más cultivada por su aroma y sus aceites esenciales.
  2. Lavandula Hybrida o lavandín. Es un cruce entre las Lavandulas angustifolia y latifolia.
  3. Lavandula latifolia o lavanda portuguesa. Cuenta con alto contenido en alcanfor y tiene un aroma muy penetrante e intenso.
  4. Lavandula Stoechas o lavanda española. Sus flores tienen unos pétalos grandes y llamativos, de gran valor ornamental.

Para que puedas elegir bien la especie de lavanda a cultivar en tu jardín, no te pierdas mi artículo Los 12 tipos de lavanda, ¡te encantará!

¿Para qué se usa la lavanda seca?

Ahora ya tienes tu lavanda seca con todas sus propiedades intactas, como un preciado tesoro listo para usar en tu casa.

Y es que la lavanda tiene propiedades medicinales, también es calmante y sedante, cuenta con un aroma muy rico, es repelente de insectos y polillas, y además es muy bonita.

¿Alguien da más?

Así que las aplicaciones y utilidades de la lavanda seca son muchísimas. Aquí te dejo unas cuantas:

  1. En los armarios aromatiza tus textiles, a la vez que los protege de las polillas.
  2. Te sirve de ambientador casero, en cualquier habitación y en el baño.
  3. También ahuyenta los mosquitos.
  4. Puedes preparar infusiones relajantes y contra el mal aliento.
  5. Puedes usar las flores secas en la cocina, para preparar pan, galletas, magdalenas, etc.
  6. En el dormitorio, por sus propiedades calmantes te ayudará a conciliar el sueño.
  7. Puedes preparar ramos y arreglos florales.
  8. Puedes preparar productos caseros de cosmética, como jabones artesanales, aceites, etc.

Si quieres conocer más a fondo todas las propiedades de lavanda, no dejes de leer mi artículo Propiedades y características de la lavanda, verás como te gusta.

Y este es el fin de esta guía sobre plantas aromáticas. 🙂

Espero que te haya sido super útil.

Si te ha gustado o te ha parecido interesante, te agradeceré muchísimo que compartas esta guía con tus seres queridos o grupo de amigos, porque así me ayudas a seguir esforzándome con este blog Gracias Naturaleza.

También te animo a echarle un ojo a todos mis otros artículos, te aseguro que te encantarán.

Un abrazo enorme y hasta la próxima,

-Mario Angulo

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